miércoles, agosto 16, 2017

Zoé Valdés: Cuba, el gran engaño de América

Tomado de http://www.elmundo.es

Cuba, el gran engaño de América

Por Zoé Valdés 
15 ago. 2017

Algún día debiéramos estudiar los proyectos de nacional-socialismo que rondaron por la mente de Fidel Castro en su juventud. En aquella época, era un asiduo lector de Mi lucha, de Adolf Hitler;después viró hacia textos más leninistas que marxistas en sus años de matrimonio con una burguesa cuyo hermano le conseguía botellas (puestos ficticios muy bien remunerados) en el Gobierno de Fulgencio Batista y Zaldívar, el mismo que le salvó la vida, y al que el gordito pesado de Birán dejaría chiquito.

Esos sueños del "Novio de la patria" -como el propio Castro se hizo llamar a inicios del tumbe castrocomunista, cuando empezó a autodenominarse "el Papá de todos los cubanos"-, cundieron en la febril mente del joven Hugo Chávez antes de ser entrenado ideológica y militarmente en Cuba y de convertirse en un militar golpista, años más tarde. Devenido entonces presidente bajo una dictadura constitucional (sueño truncado del castrismo con Salvador Allende en Chile, preferían la anhelada guerrilla), declaraba su socialismo nacionalista del siglo XXI, revivido por el bolchevique Raúl Castro, hermano de la Bestia de Birán, y tan bestia y sanguinario como él, o más.
ADVERTISING
inRead invented by Teads

Las relaciones entre Cuba y Venezuela no siempre fueron tan retorcidas ni estuvieron dominadas por un carácter tiránico como las que hoy observamos.

La bandera cubana fue concebida en 1849 por el militar venezolano Narciso López, en Nueva York. La Asamblea Constituyente de Guáimaro la adoptó en 1868, y en 1902 se convirtió en el símbolo de la Cuba independiente. Es la misma enseña que, sin saber su origen, hemos visto quemar por opositores venezolanos como muestra de odio a los invasores castristas. Una pena;los invasores castrocomunistas se han adjudicado la bandera como se han apropiado de una isla, pero esa bandera no representa a la tiranía. La bandera cubana es la bandera de los cubanos, libres o no.

Venezuela y Cuba siempre se mantuvieron aliados. La sólida y genuina cultura cubana que tanto admiraban los venezolanos, al igual que numerosos latinoamericanos, era sin embargo lo que menos interesaba a los que se adueñaron del destino de la isla y expulsaron a sus artistas y escritores al exilio, fusilaron a los defensores de la libertad y persiguieron y apresaron a tantos inocentes por el mero hecho de opinar en contra de lo que se avecinaba: el odio. Y, con el odio, el castrocomunismo.

El producto de marketing creado por Fidel Castro, la revolución comunista tropical plena de aversión y rencor, llegó y triunfó allá donde se predicó. Por el contrario, su revolución interna fracasó. Una rabia urdida frente a un enemigo inventado no podía llegar a nada.

Durante más de 58 años, el gran lobo feroz se ha llamado "el imperialismo yanqui". Con el odio a ese ogro supuestamente amenazador, los Castro ganaron el fervor de América Latina y del resto del mundo.

Sin embargo, 30 años de férrea invasión soviética en Cuba no sensibilizó a los libertarios del mundo. A nadie le importó esa desastrosa invasión. Todos, eso sí, deploraron aquella otra invasión traicionada por J. F. Kennedy, conducida por un grupo de cubanos patriotas que intentaron en vano, abandonados por el Gobierno norteamericano, de defender su país del totalitarismo. Como tampoco nadie apoyó la guerrilla que emprendieron miles de cubanos en las lomas del Escambray en contra del comunismo; muchos de ellos habían combatido a Batista. Los dejaron solos.

La soledad de Cuba es épica. Así y todo, pocos escriben la verdad. Ni antes ni ahora reconocen que los cubanos llevan 58 años batallando contra un monstruo que ha conseguido extender sus tentáculos a través de América Latina y del mundo; también hacia Estados Unidos: sus universidades, sus instituciones y al mismísimo Gobierno. El castrismo se apoderó de Nicaragua, de El Salvador, de Argentina, de Bolivia, del Perú, de Ecuador, de una parte de México, y, por fin, de Venezuela entera, la niña de sus ojos.

Fidel Castro quiso enseñorearse de Venezuela desde los años 60. Allí envió a sus guerrilleros, allí murió Antonio Briones Montoto. Hoy sus sobrinos viven como pachás en Miami, y hasta son dueños de restaurantes y clubes de moda, en lo que ha sido la invasión castrista de Miami más onerosa con la anuencia y el apoyo del Gobierno de Barack Obama. 'Su intercambio cultural' unilateral ha servido para que los hijos, nietos y sobrinos de los militares castristas se asienten con sus millones, y los multipliquen, en la ciudad odiada por sus abuelos, padres y tíos, corazón de la mafia del exilio cubano.


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

La emigración médica en los primeros años de la revolución. Eloy A. González sobre las causas y consecuencias que han tenido y aún tienen la emigración de los médicos cubanos


La emigración médica en los primeros años de la revolución

*******
Las causas y consecuencias que han tenido y aún tienen la emigración de los médicos cubanos
*******

Por Eloy A. González
Fort Worth
15/08/2017

En la mañana del primero de enero del año 1959 nos llegó la revolución. El regocijo colectivo alcanzó a todo un pueblo. El juglar alborozado dijo que las sombras habían dado paso a la luz, los héroes triunfantes eran semejantes a palomas armadas y bravas; las hieles se convirtieron en miel, la ortiga en clavel y ya la Patria toda no sería más un cuartel…, así nos dijeron y nos cantaron. La sociedad de asombro quedó exhausta y prontamente expuesta. Nos llegó una revolución tan revolucionaria que nos endilgo una tiranía y un socialismo cuartelero. Así estamos aún lapidados y agónicos.

De esa sociedad de cubanos entregados a un devenir incierto e intensamente politizado eran parte unos 6.261 médicos, agrupados en una organización gremial bien establecida, de dedicación honrada y excelencia cívica. Muchos de ellos dados a la práctica y la enseñanza de la Medicina en una Universidad considerada entre las mejores.

Se repite hasta el cansancio que la primera víctima de una guerra es la verdad, durante el periodo insurreccional ya la verdad había sido atormentada, con lo que venía después…, el asalto al poder. Definitivamente la verdad fue la primera víctima de la dictadura.

Para ello se rescribe la historia, se cambia ésta si es necesario y se inventan informaciones que seduzcan a una sociedad entusiasmada por el triunfo y proclive a la mentira. De inmediato se dio la noticia–fraude de los 20 mil muertos causados por el régimen de Batista[1]. Verdadera aberración informativa lo fue aquella noticia del padre que le daba los cráneos a su hijo para que jugara, con foto incluida, que trataba de mostrar todo lo cruel que fueron los perdedores[2] . Una de las informaciones que más influyó en la conciencia colectiva, fue la noticia de que en los primeros años de la revolución Cuba fue despojada, por el imperialismo, de la mitad de sus médicos. Es así que la naciente revolución y su recién estrenado sistema de salud se topaba con un problema de emigración médica de tal envergadura que ponía en peligro la salud del pueblo. “Nos dejaron con 3000 médicos” dijeron y aun dicen sin reparos.

En este artículo tratare esta información, sus implicaciones y las razones que han tenido y aún tienen los médicos cubanos para decidir emigrar del país que estableció desde enero de 1959 la dictadura del proletariado; sus razones, frustraciones y temores.

Es el artículo de los doctores Araujo Bernal y Rodríguez Cavaldá (1968)[3] en primer término y el otro artículo del doctor Rojas Ochoa (2015)[4]; el primero contaminado por la ideológica y el segundo más reciente y revelador; es que disponemos de datos precisos sobre los médicos cubanos que emigraron en los primeros años de la Revolución. Los autores se remiten a datos del Colegio Médico entre los años 1953-1965.

Entre los años 1953-1956 emigraban de Cuba un promedio anual de 34 médicos. En los años 1957 y 1958 estuvo cerrada la Escuela de Medicina y al reiniciarse las actividades de esta, en el año que nos liberaron, solo emigraron 42 médicos. A partir del 1960 aumenta la emigración médica, siendo el año de 1961 cuando emigran el mayor número de médicos (778). A partir del 1962 desciende el número de médicos que emigran porque la recién estrenada dictadura socialista echó el cierre, así de sencillo.

Al déficit de médicos que emigraban se sumaban las graduaciones de nuevos médicos que venían ocurriendo y los médicos que llegaron a Cuba provenientes de otros países, latinoamericanos o de Europa del Este. De acuerdo al doctor Rojas Ochoa, nunca hubo una pérdida de la mitad de los médicos cubanos, ni se originó un éxodo masivo ni asistimos a un colapso del sistema de salud. Vean los datos y pueden sacar sus propias conclusiones.

Ahora bien, ¿qué ocasionó una emigración súbita de médicos cubanos en 1961 (778) cuando en los años de los cincuenta solo emigraban, en promedio, unos 34 médicos cada año? La respuesta es sencilla: había llegado la revolución, socialista, ésta, y los aprendices de comunistas empezaron a hacer de las suyas.

Con la llegada de los libertadores, se crea de inmediato el Partido Médico de la Revolución, especie de Brigada de Respuesta Rápida conformada por médicos procastristas que tenían como primer objetivo controlar y acabar con el Colegio Médico Nacional de Cuba. Es así que los médicos cubanos ven de inmediato que su organización gremial comenzaba a ser acosada por los médicos revolucionarios y el gobierno. Se trató de eliminar la Inamovilidad Médica que era un logro del gremio ante las arremetidas del Gobierno de Batista para quitar y poner funcionarios médicos a su antojo. Se aplicó la coacción militar previa a las elecciones del Colegio Médico de La Habana. Se produjo un verdadero asalto a la organización médica cuando los retorcidos miembros del Partido Médico de la Revolución con el apoyo del Gobierno lograron el control total en la Asamblea Médica Nacional en diciembre de 1959. Necesitaron solo un año para dar cuenta del Colegio Médico Nacional.[5]

En este mismo año de la liberación comenzaron las depuraciones de los profesores de Medicina de la Universidad de la Habana. Entre los depurados, jubilados y renunciantes; el claustro había perdido 74 profesores que representaban el 47 % del claustro que había reiniciado sus labores en enero de 1959. En una segunda limpieza académica entre los depurados y los renunciantes, fueron 80 profesores que dejaron la Facultad de Medicina. Cuando se aplica la Reforma Universitaria en el año 1962 quedaban en la Facultad de Medicina, entre profesores antiguos y contratados, 23 profesores en las diferentes cátedras.[6]

Bajo el control de los forajidos de bata blanca se acordó impedir la salida a los médicos sin previo permiso del Comité Ejecutivo del Colegio Médico Nacional, designaron a dedo el director del Seguro Médico y se robaron el edificio del Colegio Médico Nacional donde ha estado el Ministerio de Salud Pública (MINSAP). Trataron sin conseguirlo de obligar que los médicos apoyaran y firmaran la “Declaración de La Habana”. Se obligó a los médicos a incorporase al Sindicato de Trabajadores de la Salud, dejando a un lado el Colegio Médico Nacional que más tarde sería disuelto. Todas las sedes locales del Colegio Médico Nacional fueron “donados” a la revolución. Dieron cuenta de la Ley de colegiación médica, establecieron la obligatoriedad del servicio médico social, la modificación del juramento hipocrático y la abolición de la práctica de la medicina privada. El 1º de mayo de 1966 se decide la disolución del Colegio Médico Nacional.[7]

La revolución se estableció como una dictadura totalitaria y de vocación criminal, todos los derechos fundamentales han sido vulnerados. Desde enero de 1959 vivimos bajo una satrapía en un país donde nadie quiere vivir.

Considerando todo lo anterior podemos entender por qué los médicos cubanos comenzaron a emigrar a partir del año 1960, éxodo tan prolongado que no se ha detenido en más de medio siglo.

Pero explicaciones como esta no las proporciona del doctor Araujo Bernal. Este retorcido personaje, que en el año 1940 participaba en el “Tren de la Victoria” durante la campaña presidencial de Batista, y que en 1958 sirvió de corre ve y dile de la fracción comunista del Colegio Médico Nacional cuando progresaban las gestiones del denominado Conjunto Cívico de Instituciones Cubanas; en los años sesenta, metido de lleno en la estructura administrativa-ideológica de la revolución señalaba las características y motivaciones de los médicos cubanos que emigraban en número tal que supuso una preocupación para la dirigencia de la revolución.

Entre los factores que considera para explicar la emigración médica en los años sesenta están: la procedencia y pertenencia de clase, la concepción capitalista de la Medicina, el papel del médico en la sociedad, la referencia a la práctica médica de excelencia en Estados Unidos y las consideraciones de que este país tiene, para todos, el modo de vida americano[8] . Olvidan los justificadores de la dictadura que la gente vive y trabaja en libertad y que la tiranía, el desprecio al derecho y la dedicación cautiva de la práctica médica no le interesa a ningún profesional de la salud ni en Cuba ni en ningún otro país. Por eso se iban en los sesenta y por eso se van en el presente.

¿Qué médico quería la revolución socialista y su líder máximo?, el fidelísimo retoño martiano; aquel que, siendo un titán de la hazaña, en el enero incierto de 1959, regaba orquídeas y flores de montaña. No aceptaban a los que traicionaban a su patria que poco podían hacer para el desarrollo de la medicina, enmarcada en la humana concepción socialista; querían a hombres médicos genuinamente revolucionarios y leales a la medicina y a su patria.[9]

Que los médicos cubanos se van, desertan, presentan la salida, esperan por el permiso, sufren la espera de la firma del ministro…, de todo hacen; es una realidad que persiste en el tiempo. Solo desde el Brasil, 1.439 médicos cubanos emigraron a EEUU a través de la Cuban Medical Professional Parole (CMPP) en el año 2016, antes del cierre de este programa; varados en Colombia porque no pudieron beneficiarse con este programa, cerca de 300 médicos cubanos esperan. Todo indica que más de medio siglo después de establecerse la dictadura en Cuba estos médicos cubanos no se ajustan a las condiciones de revolucionarios genuinos y leales a la patria socialista.

¿Por qué se van los profesionales médicos cubanos?; por la misma razón por lo que se van en oleadas sucesivas los cubanos, en salidas ilegales que no cesan y en deserciones que no acaban. En un país donde se implantó un control total por una tiranía comunista, donde el derecho ha sido despreciado y la honradez se ha alejado, donde la miseria se hace ostensible y no hay oportunidad alguna para la dedicación libre; donde la virtud tropieza y hay un desdén a la civilidad y el decoro; no queda otra…, hay que irse.

Cuando termine esta pesadilla, exiliado como somos, regresaremos; que no quepa la menor duda. ¿En qué condiciones vamos a regresar? Ya veremos…

[1] Lago, A. M. (2002, Octubre 30). El fraude de los 20.000 muertos de Batista. Retrieved August 7, 2017, from http://arch.cubaencuentro.com/sociedad/2002/10/10/10203.html

[2] González, E. A. (2008, Octubre 11). “El Padre le daba los cráneos de sus víctimas para que jugara”. Retrieved August 7, 2017, from https://medicinacubana.blogspot.com/2008/10/el-padre-le-daba-los-crneos-de-sus.html?m=1

[3] Araujo Bernal, L. and Rodríguez Gavalda, R. (1985). Emigración Médica. In: L. Araujo Bernal and J. Llorens Figueroa, ed., La lucha por la salud en Cuba, 1st ed. México: Siglo XXI, pp.232 -255.

[4] Rojas Ochoa, Francisco. (2015). El número de médicos en Cuba 1959-1968. Revista Cubana de Salud Pública, 41(1) Recuperado en 07 de agosto de 2017, de http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-34662015000100013&lng=es&tlng=es.

[5] Amado Ledo, E. (1974). El Colegio Médico Nacional de Cuba y la Revolución Castro Comunista (1ra. ed.). Caracas, Venezuela: Dr. Hildo Folgar.

[6] González, E. A. (2017, June 19). El cambiante claustro de profesores de la Escuela de Medicina de la Universidad de la Habana en los primeros años de la Revolución. Retrieved August 7, 2017, from http://medicinacubana.blogspot.com/2017/06/el-cambiante-claustro-de-profesores-de.html

[7] Amado-Ledo E, Óp. Cit., pág. 32-69

[8] Araujo Bernal, L. and Rodríguez Gavaldá, R. Óp. Cit., pág. 254

[9] Idem, pág. 254

Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

Alberto Roteta Dorado.: Las “emociones revolucionarias” de Díaz-Canel.

Las “emociones revolucionarias” de Díaz-Canel.

Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.

Naples. Estados Unidos.- Miguel Díaz-Canel, el primer vicepresidente cubano, vuelve a ser noticia. Hace unos días apareció un disparatado escrito en el que se le pretende comparar con el nuevo presidente de Ecuador, lo que luego comenté a modo de crítica - por el bien de los lectores y no porque me guste la polémica y el enfrentamiento a través de estos medios- al considerar que no existía absolutamente nada que permitiera hacer un paralelo entre ambos. 

Si a estos dos escritos, sumamos la infinidad de notas, intervenciones y comentarios que han aparecido por doquier, en los que se especula acerca de su papel en el continuismo político cubano, sin duda, podemos decir que este señor, que lamentablemente ha mal utilizado su posible talento, y se ha envejecido sobremanera entre los anquilosados mandatarios hacedores de cánones dictatoriales, ha ganado una popularidad que hasta el momento jamás había tenido. 

Tal vez por esto varios medios de prensa, ya sean los oficialistas cubanos o los del llamado exilio, hagan referencia a sus últimas palabras en relación a la presencia del “legado” de Fidel Castro, no solo en Venezuela, sino en parte de América Latina, lo que me permite reafirmar mi apreciación sobre ese estilo suyo demasiado fuera de lugar, por cuanto, Díaz Canel, no es precisamente uno de los ancianitos históricos – Machado Ventura, Armando Hart, Ramiro Valdés, y el propio Raúl Castro, por solo citar los más conocidos- que en sus años mozos se crearon a la fuerza la imagen mental de un socialismo que teóricamente pudo haber tenido algo que ver con las doctrinas de Marx; pero en el orden práctico estuvo siempre demasiado alejado de ese ideal que aquel que siempre estuvo en la sombra – parafraseando a Martí que dijo de Marx: “anduvo de prisa, y un tanto en la sombra”, - estableciera como paradigma.

(Miguel Díaz Canel y el tirano Raúl Castro. Comentario y fotos añadidas por el bloguista de Baracutey Cubano )

De modo que si su accionar es como su pensamiento, aquellos que creen y hasta han formulado ciertas hipótesis de un posible cambio, por tratarse de un hombre que generacionalmente se aparta de los clásicos de la dinastía, tendrán que conformarse con solo ver una imagen menos desagradable y maligna que la del presidente actual; pero a resignarse a cargar de nuevo con la cruz del comunismo por unos cuantos años más. 

Así las cosas, Díaz Canel, por motivo del onomástico del desaparecido dictador Fidel Castro, este 13 de agosto – en esta ocasión el primer aniversario de su natalicio en que no está presente, al menos físicamente, pues no dudo que su astral sombra permanezca aferrada al mundo terrenal haciendo de las suyas- afirmó que “la enseñanza y la huella de Fidel” están presentes en Venezuela.  
 
Lo que parece ser una frase de cumplido, de esas que tanto ya han dicho las figuras legendarias a través de los años, y solo se le cambia el nombre, por ejemplo: la presencia o la huella de Maceo, de Martí, - a Céspedes nadie lo invoca a pesar de que se le sigue llamando el padre de la patria”-, de Mariana Grajales, dentro de los paradigmas de antaño, o el “mansaje imperecedero” de Vilma Espín, Celia Sánchez, Juan Almeida, entre otros, evocando a los del presente; aunque ciertamente, Díaz-Canel tiene razón en cierta medida, por cuanto, en la espantosa miseria venezolana, en la extrema represión de las fuerzas policiales del madurismo, en las violaciones de los derechos humanos, en la ilegalidad de la nueva Constituyente, y en las arbitrariedades del orden constitucional venezolano, no hay dudas, que está presente “la enseñanza y la huella de Fidel”, sin olvidar que junto a Chávez fue el impulsor del socialismo en la tierra de Bolívar, desde la cual, pretendieron expandirlo por toda América.     

El vicepresidente además afirmó que: “esto lo tenemos que ver los cubanos como un orgullo, pero también lo que representa Cuba para el continente”. En este sentido es difícil tener que decirlo o escribirlo; pero en honor a la verdad, hemos de reconocer que Cuba no representa absolutamente nada para el continente, excepto que se le asocie con la malignidad de su régimen comunista, algo de lo que no podrá desprenderse tan fácilmente, aún cuando pasen décadas del necesario fin de la dictadura totalitarista que ha prevalecido por más de medio siglo. 

Si Díaz-Canel realmente se cree que Cuba tiene un significado inspirador dentro del contexto continental, y específicamente en esta enorme extensión que va desde el río Bravo hasta la península de la Patagonia, y que José Martí llamara “Nuestra América”, pues sin duda, se ha contagiado con el gran mal de Fidel Castro, el delirio y la megalomanía, que en el caso del viejo comandante que ya no está, y que fuera homenajeado este día 13, alcanzaron expresiones solo comparables con las de Hitler.
Esta idea la reafirmó al expresar que la figura del mal llamado líder histórico de la revolución cubana “está presente en todos los procesos revolucionarios de los países del área”. ¿Cuáles son esos países del área en los que hay procesos revolucionarios? ¿Acaso se puede vivir en una total enajenación y desconocer que solo quedan en el contexto latinoamericano tres países de la línea puramente izquierdista, considerando, como es lógico, que el vicepresidente cubano se refiere a países socialistas o izquierdistas como Cuba? ¿Es que Díaz-Canel desconoce de la reunión urgente en Perú en la que diecisiete países de la región se opusieron de manera enérgica a las trastadas de Maduro con su Constituyente? ¿No está al tanto del acontecer político de la región entre tantas reuniones estériles a las que tendrá que asistir por obligación para cumplir con las figuras ancestrales del Comité Central del Partido Comunista de Cuba?

Pero donde me resulta demasiado difícil poder llegar a descifrar sus códices expresivos es en la siguiente afirmación: “Hoy tenemos una emoción revolucionaria que nos da muchas motivaciones y es el cumpleaños de Fidel que, aunque por primera vez no está físicamente presente, los cubanos celebramos la fecha, de una manera muy austera”. 

La primera parte resulta ser una total incoherencia y redundancia. Sería interesante que Díaz Canel pudiera definirnos el significado de “emoción revolucionara”. Las emociones pueden ser inmensas, grandiosas, extraordinarias, o por el contrario, leves, discretas, sutiles; pero la expresión “emoción  revolucionaria” solo puede asociarse al limitado lenguaje y al pobre intelecto de algunos de los líderes de la izquierda latinoamericana, entre los que se destacan por sus disparatadas incongruencias Evo Morales y Nicolás Maduro, devenidos en verdaderos bufones en las redes sociales. 

Si recordamos la definición de revolucionario y de revolución podrá comprenderse que no es correcta la asociación de la cualidad emoción con dicho término; pero como los “oradores” socialistas se crearon un sistema de términos, combinaciones de palabras, frases, símiles, etc., para sus continuas intervenciones ante las llamadas masas, o el pueblo – en su mayoría ignorantes y por lo tanto seguidores y alentadores de sus limitados líderes sin percatarse de sus errores gramaticales y conceptuales-, pues todo resulta familiar, aun cuando es incorrecto, o al menos, de mal gusto utilizarlo. 

Por otra parte celebrar con austeridad la fecha resulta también un tanto contradictorio, independientemente de que puede hacerse una celebración con sencillez y moderación, que son significados comunes de austeridad, no así los significados filosóficos que dejaremos para otro escrito. Al referirnos al cumpleaños de alguien que ya no está entre los mortales lo correcto es decir conmemorar, recordar, evocar, etc., y dejar la celebración para algo festivo; aunque el significado de conmemorar incluye la posibilidad de una fiesta, toda vez que significa: recordar un acontecimiento histórico o a una persona destacada mediante la celebración de un acto solemne o fiesta, especialmente en la fecha en que se cumple algún aniversario.

En fin, suponiendo que se consumara la hipótesis de una continuidad en la figura de Díaz-Canel, tendremos un nuevo orador en la región que podrá competir con Maduro y Morales a través de sus “emociones revolucionarias” y de su exaltación a la imagen del que, por suerte, ya no está y fuera evocado este 13 de agosto.  

Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

Esteban Fernández: LA IMPORTANCIA DE ESCRIBIR


LA IMPORTANCIA DE ESCRIBIR

Por  Esteban Fernández.
15 de agosto de 2017

Me di cuenta de lo importante que es escribir cuando en 1967 estábamos batiendo el cobre contra los izquierdistas y fidelistas locales y CASI NADIE SE ENTERABA DE LOS HECHOS aparte de los protagonistas. Pensé: “¡Contra, nadie está contando lo que está pasando aquí!” y me decidí a contarlos yo en el glorioso semanario 20 de Mayo.

Y todavía a estas alturas me sorprendo que muchos cubanos se enteren de acontecimientos pasados de nuestra patria y de nuestra causa gracias a mis narraciones.

Pero a veces me molesta que se equipara o le dan más importancia a quien narra los hechos que al que los produce. Si usted va a “GOOGLE” mi nombre aparece absurdamente más que el de uno de los hombres más bravos que ha dado la causa cubana: Vicente Méndez.

Eso no es justo, pero al mismo tiempo muchos compatriotas solamente se enteran de la corta y gloriosa existencia de Vicente, y de sus actos heroicos, gracias a mi insistencia en hacerlos patente públicamente.

(Jorge Mañach)

Es decir que es un dilema: sin el escritor las acciones pasan desapercibidas, pero injustamente la fama del escritor a veces opaca y supera al que produce los insignes acontecimientos.

Yo supiera muy poco de Antonio Maceo y de Juan Gualberto Gómez sino hubiera sido por los libros escritos de ellos por el Dr. Octavio R. Costa y por la Historia de Cuba del genial Ramiro Guerra.

¿Qué supiéramos la mayoría de nosotros de Jesucristo sin sus voceros y discípulos más elocuentes? En realidad, el 99% por ciento de la vida y milagros de esa época yo me enteré gracias a las escrituras sagradas. Sin sus narradores y portavoces Jesucristo hubiera sido cobijado por el manto del olvido.

Muy poco se supiera de los detalles y de las verdades escondidas del ataque al Cuartel Moncada sin lo brillantemente escrito por Tony de la Cova, ni de los sufrimientos de los presos políticos plantados sin lo narrado por Armando Valladares, ni de la lucha en el Escambray sin la información que nos brinda al respecto Enrique Encinosa. ¿Qué hubiera sido del recuerdo de nuestros peloteros sin haber tenido un Ángel Torres enalteciéndolo?

¿No es cierto que junto a sus heroicas acciones nuestro apóstol José Martí entró en nuestros corazones gracias a su pluma privilegiada?

Con todo lo antes dicho reconociendo la importancia de escribir, yo no acabo de aceptar de buena gana que hoy yo sea más conocido “emborronando cuartillas” que cuando estaba entrenándome en Fort Jackson, o correteando en las lomas de Puerto Rico bajo las ordenes del glorioso Edel Montiel, o encaramado en el Barco Venus, dispuesto a ir a jugarme la vida en Cuba. Si me hubiera muerto en esa época sólo unos cuantos amigos cercanos, familiares y güineros hubieran derramado lágrimas.

Como tampoco llego a entender que Carlos Alberto Montaner sea más famoso y laureado que “Yarey” o que Tony Cuesta.

Desde luego, como toda regla tiene su excepción: dicen que Benito Remedios (un hombre que tenía fama de bruto después que su auto se rompió en la Carretera Central y al no poder arrancarlo le entró a tiros) le ganó unas elecciones para senador a uno de los mejores escritores que ha dado Cuba: Jorge Mañach.

Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

Pedro Corzo: Síndrome de la Desesperanza Adquirida


Síndrome de la Desesperanza Adquirida

 
Por Pedro Corzo
Agosto 14, 2017

No faltan quienes se preguntan porque en Cuba y demás países sometidospor los comunistas, no se producen levantamientos populares como ocurren bajo otros regímenes de fuerza y es que la represiónbajolas dictaduras ideológicas, tiene un formato integral y diversificado que intoxica de pavor a la mayoría de la población.

Las recetas represivas de una dictadura totalitaria son las que limitan en gran medida la formación de una oposición articulada nacionalmente con propuestas de carácter social y reivindicativas que sostengan proyectos políticos, siendo este el factor que impide a los opositores promover protestas y reclamos que le conviertan en opción de cambio.

El control es tan absoluto que la inmensa mayoría de la población se siente desamparada ante las autoridades del estado. La indefensión y la desesperanza es un sentir extendido en toda la sociedad, causado por la supremacía del estado, gobierno y partido, en los mas ínfimos detalles del quehacer diario.

Inducida o Adoctrinamiento Masivo: La población, incluido los sectores que tienen reparos al régimen, es conducida a creer que el gobierno cuenta con un amplísimo respaldo popular y que sus disposiciones en cualquier orden de las cosas son las correctas, puesto que es sometida a una intensa propaganda oficial en los medios de difusión y también en los espacios públicos.

El discurso oficial es de un absoluto triunfalismo, invencibilidad y omnipresencia, cargado de gran paternalismo y promesas de una vida sin restricciones y oportunidades.

Esta modalidad represiva produce en el sujeto una sensación de aplastamiento e invalidez moral que lo masifica.

Otra singularidad de la represión ideológica es que trasciende las fronteras nacionales. El individuo aun cuando resida definitiva o temporalmente en el exterior, continua padeciendo la inseguridad y los temores que le fueron inducidos en su país de origen.

Intangible: En los centros laborales, educativos y en asociaciones de la sociedad civil que mutan de inmediato a organismo de masas, se siente presión para que se muestre apoyo al régimen, de no hacerlo, el oprimido, en el mejor de los casos, será excluido, discriminado y apartado del centro laboral o de la entidad social.

El control del aparato educativo es fundamental. El infante y el adolescente son fáciles presas de promesas constantementerenovadas aunque la columna sectaria fundamental prevalece.

Las asambleas laborales, sindicatos y organismos de masas creados por el nuevo orden, son parte de un entramado de engranajes que oprimen al individuo hasta dejarlo con el aliento necesario para convertirlo en masa.

La presión es tan colosal que ni aun en la propia casa el sujeto puede aislarse. Las entidades del régimen cumplen un rol fundamental en la domesticación del ciudadano por la inseguridad y castigo que son capaces de forjar en el sujeto.

La suma de estas dos modalidades represivas conducen al individuo a servir incondicionalmente los intereses del sistema y hacen que asuma plena conciencia de su indefensión ante el poder, lo que es igual a perder confianza y esperanzas de ser el protagonista de su propia vida. Los que logran vencer esa parálisis moral son las víctimas del último recurso del estado en la imposición de su voluntad.

Estas dos categoría represivas son las que han impedido por décadas las gestación y desarrollo de manifestaciones populares masivas en una sociedad totalitaria, a las que se suma el control del estado de toda actividad económica.

El aparato estatal actúa en un amplio marco para contener alsujeto. El espionaje es generalizado, la exclusión por motivos de conciencia, religiosos o de otro orden, es un recurso habitual, la falta de militancia a favor del régimen es interpretada como oposición, en cuyo caso la cárcel es la alternativa más recurrida.

Tangible: Es la acción policial. El recurso final para los alienados. El tope de la represión que continua aun cuando el individuo esté encarcelado. Aun tras las rejas, la población penal sigue sometida a las fórmulas represivas antes descritas.

El individuo llega a convencerse que cualquier gestión contraria a lo establecido es infructuosa, está ganado por la desesperanza y la falta de confianza en sí mismo y sus semejantes. Padece de un profundo sentimiento de indefensión ante la autoridad, incubando la certeza que la mejor decisión es correr los riesgos que sean necesarios para abandonar el país yalejarse de un estado que todo lo puede, incluido pensar por él mismo.


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

Francisco Almagro Domínguez: El Hombre Invisible


Tomado de http://www.diariodecuba.com/

El Hombre Invisible

Por Francisco Almagro Domínguez
Miami
15 de Agosto de 2017

Pocos días antes de salir de Cuba invité un amigo a casa para dejarle parte de mi biblioteca médica. Reunir cientos de volúmenes fue una labor paciente, familiar, de años y no poco dinero. Ahí estaba el colega-amigo, dándose banquete, sorprendido por este y otro tomo, del cual había oído hablar, o permanecía guardado como un texto prohibido en los anaqueles —ocultos a los mortales, scriptorium medieval— en ciertos hospitales habaneros. 

Terminada su labor, colocados los textos en una carretilla tirada por su bicicleta, el colega y amigo me preguntó por qué me iba de Cuba. Él, militante del Partido Comunista, y uno de los secretarios del núcleo de la clínica, no tuvo otra despedida que esa pregunta incoherente, inculpadora de traición.

Le dije que me había vuelto un hombre invisible en mi propio país. Al convencerme de que el futuro de mi familia y el mío no estaba con el socialismo ni con el comunismo, y no creía en la dirigencia del país —demasiado tiempo en el poder para ser buenos—, no tenía espacio y oportunidad en la tierra que nos vio nacer a ambos.

Mientras él, comunista, podía aspirar a un cargo público, a dirigir la clínica, a subir en la escala social y profesional, muchos como yo éramos transparentes; estábamos, le dije, en la categoría de no-personas, de no-confiables, o como un día me etiquetó un policía, de un "potencial predelictivo".

Pero en pocos segundos comprendí que nunca podría entenderme. A no ser que la llamada Revolución lo convirtiera también en hombre invisible. Entonces, como el personaje de H. G. Wells, habría un cambio en su índice refractario; su cuerpo ya no absorbería las "mieles del poder"y dejaría pasar la luz; la Luz —divina— de la Revolución, la única que puede y debe brillar en toda la Isla.

Hubiera querido decirle, pero a esa altura no merecía la pena amargarle la vida a quien debía o quería quedarse allí, que bastaría alguien de "arriba" ambicionando su puesto, el talento, o acaso, su esposa; simplemente sería suficiente que diera su opinión en el lugar y el momento equivocado, y pasaría a la invisibilidad.

Porque a veces hacerse invisible no es voluntario. Aquel ministro, delegado, embajador que salía en la prensa y en la televisión, de pronto dejaba de existir. Y jamás se enteraba por qué; nunca sabría el pasado que le esperaba. Y los demás tampoco teníamos certeza de qué fue de las vidas de Humberto Pérez, Carlos Lage y su infiel escudero Felipe Pérez Roque, o de quien llamaban el canciller-reguetonero, el Don Johnson —Miami Vice— de la diplomacia cubana, Roberto Robaina.

Unos se tornaron incorpóreos artistas del pincel y del vidrio; otros, hoy cazan mosquitos en los antiguos humedales de Ciénaga; los últimos andan de taller en taller, en la producción directa. Ninguno hace una reversión de su invisibilidad, un proceso que a 90 millas es fácilmente asequible y sobre todo, remunerable. Quien sabe gracias a qué pócima de desmemoria.   

En Venezuela, es doloroso decirlo, hace rato echó a andar el invento de Griffin, el personaje de la novela de Wells, y su fórmula de la invisibilidad. Aunque algunos políticos venezolanos quieran escapar, porque no soportarían pasar inadvertidos, ha llegado la hora de su vaporización del ámbito público, a no ser que tomen otras aptitudes. Creen, tal vez honestamente, que la maquinaria ensamblada en Cuba no funcionará bien en su país —a pesar de tantas demostraciones de que los cubanos tienen copyright de control ciudadano—. Olvidan los olvidados: existen decenas de militares, funcionarios, ministros e intelectuales que acompañaron al chavismo desde sus inicios, y hoy los jóvenes no conocen ni sus nombres.

Olvidan también, y solo parecen comprenderlo en estos últimos días, que el chavismo aún cuenta con cierto apoyo popular. En Latinoamérica tenemos memoria muy corta. Los chavistas de corazón —que los hay— no mienten cuando dicen que en sus primeros tiempos, y por las razones que fueran, Hugo Chávez sacó a grandes masas de venezolanos de su centenaria invisibilidad.

Justamente, más allá de las sanciones que pueda o no implementar la llamada Comisión de la Verdad que la Asamblea Constituyente pretende echar a andar, su objetivo primero es hacer intangible la Asamblea Nacional, legítimamente electa. Después, uno a uno, aplicarle a los líderes opositores la receta cubana: quien no sea chavista no tendrá la menor oportunidad de volver a la vida pública. En un par de años nadie se acordará de quién fue Capriles, Ledezma o María Corina Machado; nadie tampoco recordará a aquellos que tratando de permanecer bajo la Luz, retrasando el "tratamiento", hicieron pactos para retrasar su inevitable evaporación.

Para concluir, una historia real que ilustra estos manicomios totalitarios. Durante la entrega de guardia de un hospital habanero, el Departamento de Admisión informó de un fallecido en Emergencia, enviado para necropsia en la madrugada. Y mostró el correspondiente certificado de defunción. Pero el Departamento de Anatomía Patológica dijo no haber recibido ningún fallecido en toda la noche. Admisión y la morgue se enredaron en acusaciones mutuas.

Al fin el director intervino. Dio una solución salomónica: si el Departamento de Admisión decía que el individuo estaba muerto, muerto estaba. Habría que buscar el cuerpo en otro lado. Y añadió una frase que desde entonces me acompaña: "Ustedes deben saber que en nuestro país la muerte es social, no física".               


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

martes, agosto 15, 2017

Jorge Ríopedre: La nueva Cuba de América del Sur :

Tomado de https://www.martinoticias.com

La nueva Cuba de América del Sur

Por Jorge Ríopedre
Agosto 10, 2017

Ya se instaló la Asamblea Nacional Constituyente en Venezuela. La nueva constitución vendrá por añadidura. Era previsible, no por intuición desbordante o cálculos estadísticos en las salas de juego, sino sencillamente por la experiencia que yo viví en circunstancias parecidas. La idea fundamental de las ciencias sociales es una predicción o evidencia empírica que sostiene lo que uno anuncia, lo que uno advierte sobre cualquier asunto de interés público. Todo está escrito, basta revisar en la Internet lo que se ha escrito sobre el tema en los últimos quince años para entender el desenlace. Ahora pasaremos a lo que viene.

Con la nueva constitución se pondrá fin a la política de contención de las protestas con balitas de goma y algún que otro muerto a manos de los colectivos. En lo adelante el Código Penal venezolano podría incluir la sanción de muerte por fusilamiento (artículo 28 del Código Penal cubano), sobre todo por traición a la patria, conveniente argumento que sembró en Cuba un dolor irredento. Hasta ahora, Leopoldo López y Antonio Ledesma gozaban de una relativa seguridad, pero a partir de ahora la comunidad internacional debe entender que corren extremo peligro.

Yo vivo de mis apuntes no publicados. Uno de ellos es el estudio de Anthony F.C. Wallace sobre los intentos deliberados de crear una nueva cultura. La dislocación de la cultura lleva a una súbita identificación caracterizada por una extrema desorganización social, cultural y personal que lleva al país más allá del punto en que es posible restablecer el equilibrio mediante valores y prácticas tradicionales. Entonces, la población es presa de un extremo desencanto, perdida de la autoestima e incapacidad para enfrentar las circunstancias. De ahí pasa a un periodo de creciente tensión y distorsión cultural en el que ya resulta inútil cualquier esfuerzo por restablecer la normalidad.

(La Constituyente estudia adelantar a octubre comicios regionales en Venezuela)

Como consecuencia de ese proceso viene la conversión (sucedió en España y en Cuba), la mayoría del pueblo más preocupada por la subsistencia que por la providencia o el mandamás de turno, se somete a las exigencias del nuevo régimen. Los más jóvenes gozarán de oportunidades que nunca soñaron, pilotos de aviones, tanques y radares, pero la corriente subterránea del país será escapar de aquella locura.

¿Qué fue de la negociación de Estados Unidos con Nicolás Maduro? Eso es para la galería, si usted se lo quiere creer que le sirva de bien. Cualquier negociación sobre Venezuela pasa por La Habana. ¿Habrá amenazado Estados Unidos con reducir las importaciones de petróleo? Sólo si usted sigue creyendo en los Reyes Magos. ¿Qué puede haber pedido Estados Unidos? Estabilidad.

¡Ah! Si yo hubiera sabido todo esto cuanto tenía veinte años.


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

lunes, agosto 14, 2017

Responsabilizamos a Pyongyang. Estados Unidos, sus aliados y el mundo están unidos en nuestra búsqueda de una península coreana desnuclearizada.

Tomado de https://www.martinoticias.com

Responsabilizamos a Pyongyang 

*********
Estados Unidos, sus aliados y el mundo están unidos en nuestra búsqueda de una península coreana desnuclearizada.
********

agosto 14, 2017

En los últimos meses, varias pruebas ilegales de misiles balísticos y de misiles balísticos intercontinental o ICBM (Inter-Continental Ballistic Missile) de Corea del Norte, junto con el más reciente lenguaje belicoso de Pyongyang sobre cómo atacar a los Estados Unidos, a Guam, a nuestros aliados y nuestros intereses en la región de Asia-Pacífico, han aumentado las tensiones entre el Corea del Norte y los Estados Unidos a niveles no experimentados desde la Guerra de Corea.

En respuesta, el gobierno del presidente Trump, con el apoyo de la comunidad internacional, está aplicando presión diplomática y económica a Corea del Norte para conseguir la desnuclearización completa, verificable e irreversible de la península coreana y el desmantelamiento de los programas de misiles balísticos del régimen. Estamos reemplazando la fracasada política de “paciencia estratégica”, que aceleró la amenaza norcoreana, con una nueva política de responsabilidad estratégica.

El objetivo de nuestra campaña de presión pacífica es la desnuclearización de la península coreana. Los Estados Unidos no tiene interés en el cambio de régimen ni en la reunificación acelerada de Corea. No buscamos una excusa para acuartelar tropas estadounidenses en el norte de la zona desmilitarizada. No tenemos ningún deseo de infligir daño al pueblo norcoreano, que se distingue del régimen hostil de Pyongyang.

Nuestro enfoque diplomático lo comparten muchas naciones que apoyan nuestros objetivos, incluyendo China, que tiene una influencia económica dominante sobre Pyongyang. China es el vecino de Corea del Norte, único aliado en un tratado y principal socio comercial. Las entidades chinas están, de una manera u otra, involucradas con aproximadamente el 90% del comercio norcoreano. Esto le brinda a China una oportunidad sin precedentes para afirmar su influencia con el régimen. Recientes declaraciones de miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, así como de otras voces regionales y globales, han dejado claro que la comunidad internacional tiene una opinión sobre las provocativas y peligrosas acciones de Corea del Norte: Deben parar. Pyongyang debe renunciar a esas acciones.

China tiene un fuerte incentivo para perseguir los mismos objetivos que Estados Unidos. Las acciones del régimen norcoreano y la perspectiva de proliferación o conflicto nuclear amenazan la seguridad económica, política y militar que China ha conseguido a lo largo de los años. El comportamiento de Corea del Norte amenaza aún más el interés a largo plazo de China por la paz y la estabilidad regional. Si China desea desempeñar un papel más activo en la búsqueda de la paz y la estabilidad regional -de las que todos nosotros, especialmente China, obtenemos un gran beneficio- debe tomar la decisión de ejercer su influencia diplomática y económica decisiva sobre Corea del Norte.

Nuestro enfoque diplomático también continúa con las Naciones Unidas. La reciente votación unánime del Consejo de Seguridad impone nuevas sanciones a Corea del Norte y subraya hasta qué punto el régimen ha optado por aislarse de la comunidad internacional. Esta votación, que también contó con el apoyo de Rusia, refleja la voluntad internacional de afrontar la continua amenaza del régimen norcoreano contra la seguridad y la estabilidad mundial.

Instamos a todas las naciones a llevar a efecto sus compromisos de hacer cumplir las sanciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas contra Corea del Norte e incrementar la presión diplomática, económica y política sobre el régimen, específicamente a través del abandono del comercio que financia el desarrollo de armas balísticas y nucleares. Estados Unidos continúa consolidando la unidad internacional sobre la cuestión de Corea del Norte a través de un mayor compromiso en las Naciones Unidas, en foros diplomáticos regionales y en las capitales de todo el mundo.

Si bien la diplomacia es nuestro medio preferido para cambiar el curso de acción de Corea del Norte, está respaldada por opciones militares. Las alianzas estadounidenses con Corea del Sur y Japón son fuertes. Pero Pyongyang ha rechazado persistentemente los intentos de Seúl para crear condiciones que permitan el diálogo pacífico y, en cambio, ha seguido su imprudente curso de amenazas y provocaciones. Como resultado de estos peligros, el nuevo gobierno de Corea del Sur está avanzando con el despliegue de la Defensa de Área de Alta Altitud Terminal (Terminal High-Altitude Area Defense, Thaad) de Estados Unidos contra la amenaza. Elogiamos la decisión de Corea del Sur de desplegar esta capacidad puramente defensiva.

La instalación de lanzadores Thaad en la península coreana y la realización de ejercicios militares conjuntos son preparativos defensivos contra la aguda amenaza de acciones militares dirigidas contra los Estados Unidos, nuestros aliados y otras naciones. La demanda de China de que Estados Unidos y Corea del Sur no desplieguen Thaad es poco realista. Las autoridades militares china que tienen conocimiento técnico entienden que el sistema no plantea ningún peligro para su patria.

Al no usar China su influencia para mostrar al mundo cómo debe actuar una gran potencia para resolver un problema tan bien definido como la búsqueda por parte de Corea del Norte de armas nucleares y capacidad de misiles de largo alcance, otros en la región están obligados a adoptar medidas defensivas prudentes para proteger a sus pueblos. El voto del Consejo de Seguridad de China fue un paso en la dirección correcta. La región y el mundo necesitan y esperan que China haga más.

Los Estados Unidos está dispuesto a negociar con Pyongyang. Pero dado el largo historial de la deshonestidad de Corea del Norte en las negociaciones y las repetidas violaciones de los acuerdos internacionales, incumbe al régimen señalar su deseo de negociar de buena fe. Una indicación sincera sería el cese inmediato de sus amenazas provocativas, pruebas nucleares, lanzamientos de misiles y otras pruebas de armas.

Los Estados Unidos continuará trabajando con sus aliados y socios para profundizar la cooperación diplomática y militar, y para que las naciones sean responsables ante sus compromisos de aislar al régimen. Esto incluirá la aplicación rigurosa de las sanciones, sin omitir ninguna fuente de ingresos de Corea del Norte. En particular, los Estados Unidos seguirá pidiendo a China y Rusia el compromiso de no proporcionar al régimen salvavidas económicos y persuadirlo de abandonar su peligroso camino.

Como siempre, adoptaremos la preparación militar en la defensa de nuestra patria, nuestros ciudadanos y nuestros aliados, y en la conservación de la estabilidad y la seguridad en el noreste de Asia. Y lo repetimos aquí: Todo ataque será derrotado, y todo uso de armas nucleares se encontrará con una respuesta eficaz y abrumadora.

Corea del Norte ahora enfrenta una elección. Emprender un nuevo camino hacia la paz, la prosperidad y la aceptación internacional, o continuar por el callejón sin salida de la beligerancia, la pobreza y el aislamiento. Los Estados Unidos aspira y trabajará para conseguir lo primero, y permanecerá vigilante frente a lo segundo.

(Columna de Opinión en The Wall Street Journal, por Jim Mattis, Secretario de Defensa, y Rex Tillerson, Secretario de Estado de EEUU)



Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

domingo, agosto 13, 2017

Cuba. almacenes del grupo empresarial GAESA que administran los militares en Cuba presentan faltantes de grandes sumas de dinero según denuncia un exempleado de la empresa AT Comercial perteneciente al grupo GAESA

Trabajador denuncia irregularidades y corrupción en almacenes de GAESA

********
Osmel Balmaseda fue expulsado del trabajo tras denunciar faltantes de grandes sumas de dinero en almacenes del grupo empresarial que administran los militares en Cuba.
********

Redactado por Idolidia Darias
con información de Estado de SATS)

Un empleado de la empresa AT Comercial perteneciente al grupo GAESA, que administran las Fuerzas Armadas en Cuba, fue expulsado de su centro de trabajo tras denunciar irregularidades en el manejo de almacenes de esa empresa y faltantes de decenas de miles de dólares.

En las declaraciones publicadas por el proyecto independiente Estado de Sats, Osmel Balmaseda Hernández dijo que "nadie le paga, ni lo anima" a hacer pública la denuncia.

Balmaseda expuso lo ocurrido tras denunciar en diferentes instancias las irregularidades de esa empresa, que culminaron con su expulsión de AT Comercial y la prohibición de ser contratado en otro puesto administrado por el grupo empresarial.

AT Comercial fue establecida como una corporación anónima en diciembre de 1999, con la misión de "ser el líder absoluto en la comercialización y distribución de todos los alimentos y suministros a los hoteles del Grupo de Turismo Gaviota", según describe el sitio oficial de esta empresa en internet.

El largo proceso de reclamaciones que realizó para clarificar su caso, y la respuesta negativa que recibió de las diferentes instancias a las que acudió en busca de ayuda, llevaron a Balmaseda a la conclusión de que en la isla, cuando una persona trabaja para un organismo como GAESA, "no puede puede ser valiente y asumir su puesto de trabajo con honestidad", porque siempre vienen represalias contra las personas.

(Edificio central de GAESA)

En junio pasado, el presidente Donald Trump prohibió las transacciones estadounidenses con entidades cubanas bajo control de las Fuerzas Armadas, afectando directamente a grupos empresariales como GAESA, y otros favorecidos con la estrategia del gobierno de Raúl Castro de colocar a jefes militares al frente de los sectores claves de la economía cubana, como el turismo, comercio, finanzas, comunicaciones, construcción, y transporte.

A continuación, la entrevista completa que realizó Estado de SATS a Osmel Balmaseda Hernández.


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

Alejandro González Acosta: La última mentira de Fidel Castro… y algunas falsedades más. Una mentira de su adolescencia para timar a un Presidente


La última mentira de Fidel Castro… y algunas falsedades más

*******
Fidel Castro cumpliría hoy 90 años, afirma el autor
*******

Por Alejandro González Acosta
Ciudad de México
13/08/2017

Para J.L.A., por conversaciones de medio siglo.
“Revolución es… no mentir jamás…” (F.C.R. 1 de Mayo de 2000)

Mentir fue para el fallecido dictador una temprana vocación. Sobran los ejemplos. Pero —el colmo de los colmos— también mintió hasta el último momento en algo tan elemental como SU FECHA DE NACIMIENTO.

En realidad, no nació en 1926, sino en 1927, como se ha demostrado y él mismo aceptó tácitamente en entrevista con Barbara Walters en 1977 (“de las dos fechas —1926 y 1927—, me quedo con la peor” —es decir, 1926— le dijo a la periodista norteamericana cuando le preguntó sobre el tema). Sus propias hermanas, Juana y Emma, así lo afirmaron en la entrevista que les realizaron en El Diario, de New York, en abril de 1957.[1] Más tarde, en enero de 1959, la propia madre, Doña Lina Ruz y su hermana mayor, Ángela, reiteraron la fecha, que es la aceptada por Gerardo Rodríguez Morejón y la cual documenta después con prolijidad Brian Latell en su Después de Fidel (1ª Edición: New York, Palgrave MacMillan, 2005. 1ª en español: Bogotá, Editorial Norma, 2006). Así pues, con el testimonio expreso y definitivo de su propia madre, no puede subsistir ninguna duda razonable de que, en efecto, Fidel Castro nació el 13 de agosto de 1927.

Y como Fidel “Alejandro”, en realidad “nació” el 11 de diciembre de 1943, cuando el Dr. Armando Ramírez Sigas, Juez del Registro Civil Municipal del Ayuntamiento de Cueto —cerca de Birán— legalizó el acta de inscripción donde el padre, Don Ángel, reconocía finalmente como su hijo al joven que ya contaba entonces 17 años.[2]

Se dirá: ¿qué diferencia puede haber entre una y otra fecha? Mucha: cuando irrumpe en La Habana el 8 de enero de 1959, la mayor parte de la prensa insistió en “los 33” años que tenía Castro (en realidad, 32 cumplidos, si aceptamos la falsa fecha de 1926, y con absoluta certeza sólo 31 años) en explícito paralelo bíblico con Jesús de Nazaret. Igual que Cristo, esa entrada en la “Jerusalén de los Fariseos” para purificarlos con su espada flamígera, indicaba que “arrojaría a los mercaderes del Templo”, de esa odiada Habana-Babilonia, urbe de todos los pecados y degeneraciones crapulosas, desde entonces hasta hoy, y que Amir Valle ha reseñado tan admirablemente: iba a suplantar la capital del documental PM (de Sabá Cabrera Infante) y la de la novela TTT del “Infante difunto”, por la de Moscú no cree en lágrimas. Esta similitud fue aprovechada, entre otros, por el entonces aún cercano y activo Carlos Franqui, en su Libro de los Doce, pero no fue el único. Blancas palomas amaestradas posadas en el hombro, imágenes aureoladas, y frases ditirámbicas como las de José Pardo Llada, contribuyeron para crear un nimbo ultraterrenal alrededor de la figura del caudillo triunfante.

Esta “confusión” con su fecha de nacimiento la comparte con otro personaje muy afín: Ernesto Guevara de la Serna, quien realmente nació —por la propia declaración de los padres— el 14 de mayo, y no un mes después, como se sigue afirmando oficialmente, para formar el útil paralelo con Antonio Maceo Grajales. Por otra parte, su lugar de nacimiento también está alterado. Estos dos hombres tienen además ambos una juventud violenta y agresiva, así como cuestionables hábitos de higiene personal, según múltiples testimonios de amigos muy cercanos. Los compañeros adolescentes de Castro lo conocían como “Bola de churre” y “El Loco”, y los de Guevara lo llamaban “El Chancho” (cerdo) y “El Fúser” (por “El Furibundo Serna”). Resultaron muy similares en otros aspectos, pues también padecían una irrefrenable pasión en común (el odio une más que el amor): la visceral animadversión, absoluta e invencible, contra los Estados Unidos de América. Digamos que estaban hechos el uno para el otro. Y queda quizá para la reflexión freudiana el hecho comprobado de que ambos fueron concebidos fuera del matrimonio legal. En el caso de Guevara, los padres lo solucionaron casándose de inmediato y alterando la fecha oficial de nacimiento, y en el de Castro, con un arreglo muy posterior.

Así, pues, al morir, NO TENÍA 90 años, como tanto se dijo, publicó y celebró, sino 89. Quizá el repetitivo festejo nacional que se realizó al respecto fue porque la cúpula del poder en el Gobierno cubano sabía bien que no llegaría a la fecha ansiada. El dato puede parecer irrelevante, pero no lo creo así: entre sus aplaudidores se trató de “la última victoria del Comandante Invicto”, llegar a las nueve décadas de vida. Mas, como vemos, también mintió en esto.

Todo lo que tenía —y tiene— que ver con él, se ha tratado oficialmente como Secreto de Estado. Cuba es quizá el único país del mundo (aunque sospecho que Corea del Norte también), donde revelar algún detalle sobre la salud del mandatario es considerado un delito grave y fuertemente castigado, por UNA LEY VIGENTE: ni en los imperios más represivos de la Historia se ha aplicado nada semejante. A esta altura del día de hoy, como prueba de lo anterior, no se conoce todavía la causa oficial de su muerte, ni su certificado de defunción. El discreto galeno español que hace años le salvó la vida después de las torpezas propias del paciente autoerigido como especialista y de sus obedientes médicos cubanos, ha guardado un circunspecto silencio muy propio de un profesional serio y ético.

¿Habrán conservado algunos órganos del difunto —el cerebro, como Einstein, o el corazón, como Chopin— para darle otro destino? No se sabe. ¿Habrán metido el cuerpo desnudo al crematorio o vestido con su uniforme? Se desconoce. Es más ¿alguien vio el cadáver expuesto a la devoción pública? El obediente pueblo sólo desfiló —después de varias horas de fila bajo el sol calcinante— delante de una colección de medallas y condecoraciones, pero ni siquiera merecieron la íntima satisfacción de poderlo ver, muerto al fin. El desprecio que indica esa disposición segregatoria, es una prueba más de lo que realmente siente ese “gobierno” por sus infelices súbditos.

Pero su misterio lo persigue más allá de la tumba: muchos hablan de las “cenizas” del extinto, aunque dudo que sea exactamente así, por un problema técnico. Cuando se crema a una persona, el proceso tiene dos fases: una primera, en la cual se somete al cadáver a una fuerte temperatura (870 - 1.100º C) que destruye todos los tejidos blandos, y se eliminan los líquidos corporales, y una segunda etapa, cuando los diversos restos sólidos óseos resultantes se procesan mecánicamente mediante el cremulador, donde SE TRITURAN para, ahí sí, convertirlos en una especie de arena con vestigios diminutos y que no pueden ser más pulverizados.

Supongo, porque no hay forma de saberlo por el momento, pues la “ceremonia” fue a puertas cerradas y sospecho que ni sus familiares más cercanos estuvieron presentes, que fue el propio Raúl a quien se le encargó oprimir el botón de encendido del horno para cremar el cuerpo de su hermano. Nadie se habría atrevido a hacerlo, sino él, su heredero dinástico, y no iban a delegar ese trabajo en un empleado funerario cualquiera, quien después pudiera brindar su testimonio (y quizá hasta experimentar un íntimo placer por el acto). Lo habrán dejado solo con el cadáver en ese momento y nunca sabremos cómo fue esa “despedida” entre hermanos, si le dijo algo en el último instante antes de cremarlo, si le reprochó tantos años de sumisión y atropellos, finalmente con la impunidad de saberlo ya muerto … Sólo el más cercano de sus hermanos, su incondicional doppelganger, podía ejecutar el sacrilegio de destruir sus custodiados restos, la última reliquia venerada, y dudo mucho que se haya realizado la segunda parte del proceso, la trituración despiadada.

Breve digresión:

Por otra parte, dentro de tantos misterios, antes de ese óbito inevitable ¿cuáles habrán sido sus últimas palabras, las frases postreras de un hombre que habló tanto, pero tanto, que en eso se le fue toda la vida, sin parar? La Historia conserva muchas de esas que pronunciaron los grandes personajes antes de enfrentarse con el Gran Misterio, y las cuales apoyan su legado y su leyenda, pero nada se sabe de la despedida de Fidel Castro…

¿Habrán sido, como las de su gran amigo Hugo Chávez Frías, fallecido poco antes, preso del terror: “¡Yo no quiero morir! ¡Por favor, no me dejen morir!”? ¿O habrá terminado con un mutismo absoluto, en un estado tan vegetal como su ídolo Lenin, evidenciado en la foto implacable de Máximo Gorki, quien así se cobró sus numerosos y profundos terrores? ¿O quizá haya recordado la profecía de su admirado Alejandro Magno al morir: “Mis funerales serán sangrientos”?

Y luego vino ese duelo paquidérmico de nueve días, con un novenario luctuoso y patriótico, que aspiró a ser solemne y resultó tan pedestre, carente de la grandeza de los auténticos gigantes, después de haberle hurtado y negado su adoración al pueblo sufriente, subido en un prehistórico armón soviético, el cual se encangrejó (todo un símbolo del sistema que implantó en el país), justo en la entrada de la misma ciudad donde 63 años antes “se perdió”, para no llegar a la cita del sacrificio suicida que él mismo había convocado temerariamente (para sus seguidores), en una peregrinación fantasmal como de otra Juana la Loca por toda la isla (que, inicialmente se llamó así, justicia poética, Isla de Juana[3]). ¿Y ese patético y masivo “juramento forzado”, Jura de Santa Gadea caribeña, “profesión de falsa Fe”, con el cual se pretendió vencer a La Invencible, La Muerte, esa sí, invictísima?

Qué lejano estaba Raúl, envarado y balbuciente, con la voz más rasposa que de costumbre, quizá por el ronazo que se echó al coleto para agarrar fuerza, al soltar por la televisión cubana la luctuosa noticia, de aquella pieza magistral cuando el elegante Georges Pompidou dio a conocer a su pueblo que el gran líder que los llevó a luchar por la victoria se había ido: “Francesas, franceses: el General De Gaulle ha muerto. Francia es viuda”. Sólo 11 palabras, precisas, perfectas, que lo dicen todo. Esta sí es una despedida de altura.

(La verdad, estos franceses… desde Napoleón El Grande no ganan sus guerras, pero debemos reconocer que son muy buenos para los discursos y las frases…)

Pero, “volviendo a los conejos de España”:

También dudo mucho que el cuerpo del occiso haya sido sometido a la segunda etapa de destrucción, y el más fuerte indicio lo ofrece el mismo tamaño de la caja depositada en el feo mogote que tuvieron el mal gusto de colocar cerca del Monumento Nacional a José Martí en Santa Ifigenia. Si hubieran sido “cenizas” ocuparían un espacio mucho menor que el cajón allí metido. Por las dimensiones visibles de la caja (calculo —a ojo de buen cubero— de unos 40 por 30 centímetros), que dista de ser una urna pequeña como es lo usual, y cabe la posibilidad que quizá hayan decidido incluir en ella su inseparable pistola, sus insignias de Comandante en Jefe, una bandera cubana (quizá otra del Movimiento 26 de julio), o algún otro amuleto, pues es muy conocida la vocación fetichista de ese régimen: a pesar de su ateísmo confeso y militante, el “culto a los mártires y las reliquias” que han mostrado en casi 60 años, rebasa la religiosidad fanática de Felipe II, y muestra una de las caras más grotescas y contradictorias de semejante engendro. Con impudicia e incongruencia, se ha publicado oficialmente que “Fidel trascendió a una dimensión superior” y, para colmo, su luto oficial fue de 9 días, los cuales se corresponden con el Novenario que prescribe el Rito Católico Romano, aunque en las ceremonias fúnebres de griegos y romanos, las novenas eran “para aplacar a los dioses” molestos. Quizá, además, no hay que desecharlo, fue para que así coincidiera el depósito de sus restos justamente el día 4 de Diciembre (también, la fecha de nacimiento de su padre, Don Ángel, según su propia e insistente declaración, aunque en la inscripción oficial aparecía el 5, pero de este modo era la misma de ¡Francisco Franco Baamonde!: cuántas semejanzas…), cuando se festeja en Cuba a Santa Bárbara, que en el sincretismo afrocubano se identifica con la guerrera deidad andrógina Shangó. Así se complació —y cumplió— lo mismo con los católicos que con los babalawos: perfecto.

Por cierto, hablando de “restos gloriosos”, recuerdo como si fuera ahora la expresión de doloroso espanto de mi amigo, el anciano pero muy vital aún ingeniero Don Ernesto Guevara Lynch, cuando me comentó haberse enterado por la televisión (como toda su familia), de la inconsulta y sumamente indelicada decisión —más bien ocurrencia macabra y necrofílica— de Castro, para colocar en exhibición permanente las manos cercenadas de su hijo, brotando de las mangas de su uniforme guerrillero, en un tétrico mausoleo, a falta todavía de los restos que, según afirman, llevaron a Cuba muchos años después. Esta obsesión fúnebre del castrismo quizá fue la que inspiró a cierto juvenil trovador entonces —aunque lo niegue ahora— aquella imagen memorable de “en su viejo gobierno, de difuntos y flores…”.

Ante tanto secreto y confusión, cabe también preguntarse: ¿habrá muerto realmente a las 10:29 de la noche del 25 de noviembre de 2016, según afirmó oficialmente su hermano y heredero? Su última “aparición” fue el 15 de noviembre, cuando lo visitó en su casa Tran Dai Quang, presidente de Viet Nam, y ya se apreciaba visible e inocultablemente muy deteriorado. A partir de ahí, sobrevino el silencio total. Hasta que cerca de la medianoche del mismo viernes 25 de noviembre, “compareció” (espantoso verbo policíaco) su hermano Raúl en la televisión cubana, para declarar que había fallecido Fidel, es decir, poco más de una hora después del suceso, lo cual, sencillamente, teniendo en cuenta la forma operativa de ese régimen, no resulta creíble, por su tradicional secretismo y la acostumbrada manipulación del mismo.

En un sistema teocrático-militar como es el castrista, estos aspectos simbólicos adquieren un valor muy alto, y suelen manipularse los informes de acuerdo con las conveniencias políticas. Como ejemplos, están los suicidios de Haydée Santamaría Cuadrado (el 26 de Julio de 1980, pero oficialmente dos días después), y el de Osvaldo Dorticós Torrado, apenas tres años después de la heroína del Moncada, y ya destituido hacía tiempo como “presidente”, mas entonces aún titular del Ministerio de Justicia, luego de haber recibido una fuerte y ofensiva reprensión pública del propio Fidel Castro, el cual se atribuyó en la declaración de Estado a “una severa depresión por la muerte de su esposa (ocurrida un año antes) y fuertes dolores de espalda”. Y también sobre la misma muerte de Hugo Chávez Frías, subsisten fuertes dudas si fue en el día y el lugar que se ha declarado oficialmente.

Como en todo lo demás, eligieron cuidadosa y previamente el momento exacto para dar la noticia: un viernes, ya tarde en la noche, cuando la mayor parte de los corresponsales y las agencias de noticias se dedican a disfrutar su fin de semana, y el pueblo agotado se dispone a descansar. Tengo una duda: ¿y si la muerte fue mucho antes? Hay diez días de silencio y vacío entre la última “visión” con el vietnamita y la noticia mortuoria.

Sería una irónica coincidencia (obviamente esto es una especulación mía, a falta de datos oficiales), una terrible broma del destino, que hubiera muerto —en cuanto a su ya precaria actividad cerebral, no a sus signos vitales— en realidad, cinco días antes, el 20 de noviembre, el mismo día cuando falleció su admirado José Antonio Primo de Rivera (fusilado por los republicanos en 1936, a los 33 años), lectura predilecta de su juventud, y también fecha luctuosa de su amistoso y tolerante colega Francisco Franco Baamonde (1975), cuando él decretó tres días de luto oficial, gesto que no tuvo al morir Mao Tse Tung. Se sabe bien que no es imposible, para la medicina actual, prolongar la vida de alguien, aunque sea vegetativa, el tiempo que resulte necesario y útil para una causa.

Cuando Raúl Castro soltó la noticia del acontecimiento sin dudas más esperado de los últimos 60 años (desde mucho tiempo antes los principales diarios del mundo tenían preparado su obituario, reservando nada más la hora final), hacía un buen rato que todos los implicados estaban advertidos, y ubicados en sus respectivos sitios asignados, para mantener el control absoluto de la situación, ante el lógico temor de un estallido de alegría popular en la Isla. En realidad, lo que aconteció entonces fue un silencio mortal, pues nadie se atrevió en los primeros momentos a salir de sus casas, ni siquiera para expresar tristeza o llanto. Eso vino después, organizada y mediáticamente, pero ya era muy tarde para la auténtica espontaneidad. La estupefacción y el temor fueron evidentemente los sentimientos iniciales. El dolor, cuando es real, no paraliza, sino moviliza. El llanto, si es sincero, no se contiene: se desborda. Y en ese momento inicial no hubo tal, ni en uno ni en otro caso.

De todos modos, ya bastante simbólico fue que, según la misma versión oficial, haya muerto recién pasado el Thankgiving Day, en pleno Black Friday, la apoteosis del capitalismo consumista más desenfrenado, y también un día igual a cuando fue rescatado de las aguas, cual nuevo Moisés, escoltado por delfines y con una llanta a falta de cuna, el balserito del conflicto, Eliancito, sino, peor aún, cuando nació su antípoda, y al mismo tiempo su tan controvertido contrincante: Augusto Pinochet Ugarte. El alfa y la omega: ojalá esas fechas coincidentes cierren finalmente ese círculo perverso y destructivo en nuestro continente.

Así, pues, en el basto monumento pétreo que le sirve de última morada (mas no de reposo), con una afrentosa cercanía al Monumento Nacional a José Martí en el Cementerio de Santa Ifigenia, se deben encontrar todavía, entre varios restos más, el cráneo y otros huesos del cuerpo de quien en vida fue, para mal de tantos cubanos, “Fidel Alejandro Castro Ruz”, o “Fidel Casiano Ruz González”, o “Fidel Hipólito Ruz González”… AKA: Fidel Castro Ruz (1927-2016).

En un cementerio español hace muchos años vi un curioso epitafio: “Aquí yaces, y yaces bien. Tú descansas: yo también”.

[1] Así lo consignó su primer biógrafo, el hoy olvidado Gerardo Rodríguez Morejón, y lo ha comentado con mayor amplitud Mario L. Beira, “Fidel Castro Ruz: un estudio psicoanalítico” (2007), que puede consultarse en la red, el cual apareció primero como “Introducción” al libro de Julia Miranda, Diario para Uchiram (Cuba 1962-1969), (Madrid, Verbum, 2008), y luego ya como libro independiente en Rodopi Publishers (Amsterdam, 2009).

[2] Véase, en el libro de Latell, las páginas 100 a 102. El autor se refiere a los descubrimientos documentales realizados por el biógrafo francés Serge Raffy: Castro, El Desleal. Madrid, Santillana Ediciones, 2004. (1ª edición en francés: Castro L’Infidele. París, Fayard, 2003). 672 pp. Este dato lo acepta incluso la hagiógrafa oficialista Katiuska Blanco en su laudatorio Todo el tiempo de los cedros. La Habana, Editorial Abril, 2003. Pero la propaganda oficial insiste en recalcar que murió con 90 años cumplidos, como su postrera victoria.

[3] Algunos otros historiadores señalan que fue por el Infante Juan, Príncipe de Viana, primogénito de los Reyes Católicos, quien murió muy tempranamente, justicia poética, según la tradición también por un “accidente de tránsito”: se cayó de su caballo al bajar la cuesta del hoy Campo del Príncipe en Granada.

© cubaencuentro.com

*******
Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Fidel Castro mentía  y mentía  descaradamente y desde niño fue  un gran mentiroso. En la siguiente carta al Presidente de los EE.UU. Franklin Delano Roosevelt. vemos como Fidel Castro que tiene más de 14 años de edad le miente al Presidente y dice que tenía solamente doce años, pues sabe que un varón hasta esa edad (edad en que debía finalizar la enseñanza primaria o elemental) se consideraba un niño en Cuba y lo extrapolaba para los EE.UU. . Ese criterio se usaba en Cuba tanto para el precio de los pasajes en trenes, autobuses o guaguas, en las entradas a los cines pagando como niño así como la edad límite para saber la verdad sobre la real procedencia de los regalos de los Reyes Magos; después de esa edad se decía que el muchacho estaba bastante ¨tarajallú ¨ .

( Fidel Castro en 1940 )

Probablemente Fidel Castro también miente cuando dice que nunca ha visto un billete de 10 dólares, cuando en esa época en Cuba circulaba la moneda nacional y el dólar estadounidense y la United Fruit Sugar Company y otra compañía norteamericana ( con trabajadores cubanos y norteamericanos ) eran dueñas de las tierras y los centrales de esa zona. por cierto, Ángel Castro realmente era un arrendatario de las tierras de la otra compañía y no de la United Fruit; no era tampoco el propietario. En dos videos de audio que añado, un muy amigo de Ramón Castro narra como Ángel Castro se hizo de fortuna, pero volvamos a Fidel Castro.

En la carta también se ve como Fidel se vuelve zalamero y adulador cuando desea conseguir algo así como su narcisimo intelectual: ¨soy un chico pero pienso mucho ¨, ¨Yo no sé mucho inglés pero sé muchísimo español ¨ ¨Y si quiere hierro para hacer sus barcos yo le puedo enseñar las minas de hierro más grandes de la tierra¨.

La autobiografía de un mentiroso compulsivo no se que valor tendrá, salvo para un probable estudio clínico del autobiografiado.
*************
30 Mar 2010
Carta de Fidel Castro al presidente Roosevelt
Por Nicolás Águila
30 Mar 2010
En la colección que conserva la NARA* de cartas de niños dirigidas a los presidentes norteamericanos figura una de Fidel Castro, escrita a la edad de catorce años (aunque él se quita dos años en el texto) y dirigida a Franklin Delano Roosevelt. La misiva del adolescente Fidel no tiene desperdicio. Felicita a Roosevelt por su reelección presidencial en 1940, le ofrece minas de hierro de Cuba y le pide un billete de diez dólares a vuelta de correo.
*Administración Nacional de Archivos y Documentos de Estados Unidos, Washington, D.C., Estados Unidos
Traducción al español de la carta en inglés de FCR a FDR:
Santiago de Cuba, 6 de Noviembre de 1940
 
Señor Franklin Roosevelt

Presidente de los Estados Unidos:

Mi buen amigo Roosevelt:

No sé mucho inglés, pero lo suficiente para poder escribirle. Me gusta escuchar mucho la radio y estoy muy contento por haber oído que usted va a ser Presidente por un nuevo periodo.
Yo tengo doce años de edad, soy un chico pero pienso mucho pero no pienso que le esté escribiendo al presidente de los Estados Unidos.
Si le parece bien, envíeme un billete verde americano de diez dólares en la carta porque nunca he visto un billete verde americano de diez dólares y me gustaría tener uno.
Mi direccion es:

Sr. Fidel Castro
Colegio de Dolores
Santiago de Cuba
Oriente, Cuba."

Yo no sé mucho inglés pero sé muchísimo español y supongo que usted no sabe mucho español pero sabe mucho inglés porque usted es americano pero yo no soy americano.
Muchas gracias. Adiós. Su amigo,
Fidel Castro
Y si quiere hierro para hacer sus barcos yo le puedo enseñar las minas de hierro más grandes de la tierra. Están en Mayarí, Oriente, Cuba.
"


***************
ALGUNOS COMENTARIOS DEJADOS

 Magnífico artículo del  Profesor  Alejandro González Acosta: gracias a Baracutey Cubano por su publicación.
Frida M

(De Pedro Pablo, Editor de Baracutey Cubano; Pido  excusas a Frida M. por  borrar  por accidente su comentario, el cual,  a memoria, traté de reproducirlo. Gracias por leer a Baracutey Cubano )
Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

Carlos Alberto Montaner: ¿Por qué el embargo no derrocó a los Castro?

¿Por qué el embargo no derrocó a los Castro?

Por Carlos Alberto Montaner
12 de agosto de 2017

¿Sancionar o no sancionar? Ése es el dilema. El embargo a Cuba declarado por John F. Kennedy en 1962 suele utilizarse como ejemplo del fracaso de las sanciones económicas. Pasan las décadas, nos despertamos cada día, y el dinosaurio sigue ahí al pie de la cama. En aquellos años, Estados Unidos, en medio de la Guerra Fría, dejó de comprarle azúcar a Cuba y de venderle todo lo demás. Casi simultáneamente, muchos países de América Latina rompieron relaciones con La Habana, azuzados por Washington, que veía con preocupación el aumento de la subversión cubana en la región.

Era la época en que Cuba desembarcaba tropas o intentaba el derrocamiento por la fuerza de los gobiernos latinoamericanos, ejemplificado en su momento en la aventura fallida de Che Guevara en Bolivia, mientras Washington, a su vez, trataba de matar a Fidel Castro y de acabar con su régimen, un satélite de la URSS surgido en 1959 a pocos kilómetros de la Florida.

Ello sucedió durante la presidencia del general Ike Eisenhower, el mismo gobernante que había actuado (o sobreactuado) contra los comunistas y las nacionalizaciones de empresas extranjeras anglo-americanas en Irán (1953) y en Guatemala (1954), año en que también (a regañadientes, todo hay que decirlo) sustituyó a los franceses en Indochina tras la derrota de Dien Bien Phu a manos de los comunistas vietnamitas, antecedente de lo que le ocurriría a Estados Unidos dos décadas más tarde.

En 1964 Lyndon Johnson, temeroso de las reacciones del belicoso vecino cubano, al que sotto voce le imputaba la muerte de Kennedy (vivió y murió convencido de ello, como le contó, entre otras personas, a su speechwriter Leo Janos), resignado a convivir con el apéndice de Moscú clavado en un costado de su país, desistió de intentar liquidar o derrocar a Castro, y optó por “contenerlo”.

El “containment” era un instrumento de la Guerra Fría consistente en tres medidas hostiles, pero legítimas y visibles: sanciones económicas, aislamiento diplomático e intensa propaganda adversa. La hipótesis de trabajo era que esas tres armas de hostigamiento, aplicadas con firmeza durante un largo periodo, podrían inducir a la implosión del Estado enemigo. Era la alternativa a la violencia directa y al enfrentamiento militar.

Naturalmente, contener al adversario requería una continuidad en la estrategia de la Casa Blanca, un abultado presupuesto y la dedicación exclusiva de un número notable de funcionarios y agentes, pero nada de eso era posible a largo plazo en un sistema político como el estadounidense, fundado en elecciones cada dos años al Congreso, cada cuatro a la presidencia y a las gobernaciones, y cada seis, intercaladas, al Senado.

Acababa imponiéndose la “razón electoral”, y los recién llegados al gobierno traían nuevas soluciones para los viejos conflictos, o nuevos conflictos a los que dedicarse frenéticamente, porque no existía la menor rentabilidad política en tratar de solucionar querellas antiguas que se daban por perdidas. La sociedad norteamericana vivía proyectada hacia el futuro –cambios, innovaciones, invenciones- y no era capaz de sostener esfuerzos de largo aliento anclados en el pasado.

La derrota en Vietnam fue el parteaguas. Estados Unidos quedó muy golpeado y desmoralizado. Nixon asumió el fracaso y buscó las relaciones con China de la mano de Henri Kissinger, un personaje convencido de las virtudes de la realpolitik y del inconveniente de los principios, pero fue su sucesor Gerald Ford el que desechó la política de aislamiento diplomático a Cuba, deshaciendo las resoluciones de la OEA y continuando la venta de autos norteamericanos a los Castro iniciada por Nixon, vehículos fabricados en Argentina. Luego Jimmy Carter remató la faena abriendo en La Habana una “Oficina de intereses”, que era la manera de restablecer relaciones.

El mito del embargo

A partir de ese punto la contención de Cuba dejó de existir y Cuba estableció relaciones diplomáticas y comerciales con casi todo el planeta. Poco a poco, se fue orillando el objetivo de terminar con la dictadura (la última proposición seria la hizo el general Alexander Haig, asesor de la Casa Blanca), aunque algunos exiliados incansables, bajo el liderazgo de Jorge Mas Canosa, lograron que se pusiera en el aire Radio y TV Martí en el gobierno de Ronald Reagan, o que el Congreso de George W.H. Bush aprobara primero la Ley Torricelli, y luego la llamada Helms-Burton durante la era de Clinton, una excelente pieza legislativa … si en la Casa Blanca alguien hubiese querido utilizarla a fondo, como insistía el congresista republicano cubano-americano Lincoln Díaz-Balart, persona clave en la aprobación y codificación de la legislación.

No obstante, en 1989, cuando el Muro de Berlín fue derribado, o en 1991, cuando desaparecieron la URSS, el campo comunista europeo, y hasta el marxismo como referencia teórica, era relativamente fácil para George Bush (padre), y especialmente para su sucesor Bill Clinton, quien tuvo dos claras oportunidades de retomar el viejo pleito cubano (la Crisis de los Balseros de 1994 y el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996), y ponerle fin a la tiranía de los Castro (para lo que hubieran podido contar hasta con el discreto apoyo de Yeltsin y de los rusos), pero ambos prefirieron acogerse a la cómoda idea de que la cubana era una dictadura obsoleta y desacreditada que algún día se liquidaría bajo el peso de su propia incompetencia, o acaso cuando los ancianos hermanos Castro desaparecieran.

En realidad, el razonamiento político escondía un cálculo mezquino: era un pleito muy antiguo, sin asideros en el panorama social de los años noventa, cuyos peores aspectos ya se habían descontado localmente. Ponerle fin a la dictadura cubana comportaba ciertos riesgos e intentarlo carecía de rentabilidad política.

Probablemente era cierto. A George Bush ni siquiera le sirvió triunfar con facilidad en la invasión a Panamá en diciembre de 1989 y sacar de circulación a un dictador desagradable como Noriega. Poco después perdió las elecciones frente a Clinton. Luego vinieron Chávez y la patulea antiamericana y antioccidental del Socialismo del Siglo XXI, pero en Washington se empeñaron en juzgar estos hechos “como una molestia, no como un peligro” para no tener que enfrentarse al problema. Era mejor barrerlos bajo la alfombra que salir a combatirlos, máxime cuando el reto provenía de naciones aparentemente insignificantes.

¿Consecuencias de que la dictadura cubana continúe viva y coleando? El irrefutable historiador argentino Juan Bautista (Tata) Yofre, tras examinar cientos de documentos y leer y escuchar numerosos testimonios, lo resume en el título de uno de sus libros: Fue Cuba.

En realidad, es Cuba. La Isla de los hermanos Castro es la responsable de que haya un millón y medio de exiliados venezolanos, narcoestados en Venezuela y Bolivia, una pseudo democracia en Nicaragua e, incluso, que exista un gobierno del FMLN en El Salvador, indirectamente apoyado desde La Habana, mientras en Colombia las FARC se afilan los colmillos para tomar el poder por otros medios, al tiempo que Irán posee una presencia inédita en América traída de la mano a la región por Fidel Castro y Hugo Chávez.

Nada de esto sucedería si la dictadura cubana hubiera sido extirpada, objetivo que desapareció paulatinamente de la estrategia norteamericana y nunca estuvo entre los propósitos de los demócratas hispanoamericanos. (Recuerdo la amargura con que Carlos Andrés Pérez –en los últimos años de su vida exiliado en Miami–, recordaba la ingenuidad de haber pensado que Fidel Castro alguna vez había sido su amigo).

Concretando: en realidad, no fallaron las sanciones económicas. Fallaron los políticos que debían implementarlas. Se cansaron. Cambiaron sus objetivos. Es algo que les sucede a las democracias sujetas a los vaivenes electorales. Los Castro, al fin y al cabo mandamases de una dictadura monomaniaca, se quedaron solos en el ring de boxeo y siguieron peleando “contra el imperialismo yanqui”, aunque ese ejercicio fútil tiene mucho de shadow boxing. En eso estamos


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...